El tallo de la planta de papiro se mantenía en remojo entre una y dos semanas, después se cortaba en finas tiras y se prensaba con un rodillo, para eliminar parte de la savia y otras sustancias líquidas; luego se disponían las láminas horizontal y verticalmente y se volvía a prensar, para que la savia actuase como adhesivo. finalmente, se frotaba suavemente con una concha o una pieza de marfil durante varios días, y quedaba listo para usar.
Sergi Ore Bazo, alumno de 1º B, nos ha traído este magnífico papiro para que todos podamos disfrutar de su textura y admirar sus dibujos.
El texto posterior está en inglés, pero tranquis lo traduciremos en clase.
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